Las huellas de las bombas


La guerra empieza a endurecerse. Las incursiones aéreas empiezan a sobrevolar la provincia de Teruel. Los bombardeos cada vez son más constantes. El zumbar metálico de los aviones facciosos resuena atemorizando a los habitantes de La Puebla de Valverde.
Todos salen corriendo para esconderse en el improvisado refugio que se ha construido. En su interior el silencio se transforma en un suspiro constante lleno de pavor. Los niños lloran cogidos a sus madres mientras ellas piensan en sus maridos que se encuentran trabajando en el campo. Allí la forma más segura de resguardarse es aprovechando algún accidente del terreno. El demoniaco zumbido se acerca pesadamente. Los silbidos de los proyectiles al caer del cielo, le hielan el alma al más valiente. Todos contraen el cuerpo por instinto intentando empequeñecerse. La primera no cae muy lejos. El estallido , que es mortal, es acompañado por una violenta sacudida. Silencio. Un fuerte ruido de derrumbes y de cristales rotos siguen continuadamente. Polvo, mucho polvo. Llueven hasta doce bombas. El zumbido empieza a alejarse. Un osado joven sale al exterior en busca de su familia. La había perdido y no sabía cómo ni donde se encontraba. La imagen del pueblo es devastadora. El muchacho arranca a correr hacia donde anteriormente estaba su casa. Allí encontrará a sus padres y a sus dos hermanos bajo los escombros de su antigua vivienda.  

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Comentarios

  1. No se puede describir mejor. He llegado hasta sentirlo, y sin duda debió ser aterrador. Genial, Rafa :o)

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  2. Muchas gracias de nuevo Francisco!! Ya empiezan a sucederse los capítulos más duros con la llegada de la guerra. Esperemos superarlos!!! Un fuerte abrazo.

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