Escenarios olvidados II




El parque de Los Mártires de la Libertad está situado en la parte alta de la calle de Fermín Galán (actualmente San Nicolás).
Era el antiguo huerto de los franciscanos en desde el año 1569 hasta el 1835 y se convirtió en el primer paseo público que tuvo la ciudad. El arquitecto Vicente Pascual Pastor, fue el responsable de su  primera modificación, creando un paseo circular donde se unen tres amplios caminos en el centro del lugar, en el cual, se alza un gran minarete. En el estanque, junto a este, los patos nadan mansamente en el agua, observando a las palomas que revolotean de árbol en árbol o descansan sobre la barandilla de madera. Entre los caminos existen parterres circulares ajardinados, al estilo inglés, estando apartados de los principales caminos. Tres son sus entradas: una por Fermín Galán, otra por la angosta calle de Pablo Iglesias y la última por una amplia escalinata desde la plaza Ramón y Cajal. En las fiestas patronales, es el lugar idóneo donde se instala la feria y los puestos de venta ambulantes. El parque rebosa de  vida, durante el día, con niños correteando de un lado a otro, mujeres cargadas con la compra del día que lo traspasan por acortar el camino a sus casas o personas mayores paseando, y charlando, tranquilamente mientras disfrutan del día. Al caer la noche, todo su esplendor se desfigura convirtiéndose en un lugar peligroso plagado de sombras y oscuridad. Las zonas ajardinadas apartadas de los principales paseos sirven a delincuentes y demás calaña, beneficiándose de las sombras de la tenue luz que irradian las farolas, para realizar oscuros chanchullosUna gélida noche de 1936 escondidos entre los setos y ocultados por una espesa niebla, Miguel y Claudio descubrirán a una de sus peores pesadillas que les perseguirá durante toda la historia. 

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