Desde el otro lado



He pensado en que me gustaría desvelaros algunos de los secretos de mi trabajo: donde y cuando escribo; que suelo hacer para escribir, para pensar en nuevas ideas, para investigar…

Hoy os contaré mi rutina que utilizo para trabajar en mis manuscritos.

Normalmente acostumbro a escribir después de cenar. Para mí es el mejor momento del día: la calle está tranquila, los ruidos disminuyen y la calma reina por doquier. Mi rutina ronda entre las dos y tres horas diarias y los fines de semana suelo descansar.

Cuando empecé a escribir La guerra de los dos senderos, lo hacía a todas horas. Sin respiro alguno. Estaba deseando en llegar a casa (por aquel entonces vivía solo) y ponerme delante del ordenador para aporrear el teclado sin parar. Poco a poco fui dándome cuenta de que todo no se basaba en escribir. Tenía que investigar, repasar textos y, lo más importante, cerrar todas las tramas que iba elaborando precipitadamente.

Tampoco soy de los que se espera a que las musas llamen a la puerta para empezar a redactar. Me he dado cuenta que cuando empiezas a escribir, y a meterte en la historia, empiezan a surgir todas las ideas. 

Poco a poco seguiré descubriéndoos mi "pequeño mundo particular". 



Si te interesan más historias como esta, échale un vistazo a mi blog El camino de escribir o puedes seguirme en mi página de Facebook rafaelsegura80.

Comentarios

  1. Me encanta poder sacar una historia y que todo este tan conectado aunque al principio no lo parezca,parece tan fácil y hay un trabajo enorme detrás

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    1. ¡Efectivamente! Parece fácil, pero no lo es.

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

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